lunes, 24 de junio de 2013

Empezando por el principio



Esta es mi primera vez escribiendo en un Blog, la verdad es que siempre me ha costado trabajo expresar lo que pienso, siento o creo por escrito, pero escribir es algo que de verdad quiero aprender a hacer, así que si no les gusta, pues no lo lean xD.

Pero bueno, esto no tendrá sentido si no empiezo por el principio, así que, según mi experiencia en esto de los blogs – que no es mucha –necesito un alias y el primer nombre que me viene a la mente es Elías, suena “nais” ¿no?, pero todo esto del Elías tiene una razón de ser,  si tienen suerte algún día la conocerán.

Ahora que no somos unos completos extraños, o tal vez sí pero ya por lo menos tengo nombre –esto me hace sentir como el pequeño Forrest parado junto a la puerta del bus escolar ante la imponente y aún desconocida figura de la Srta. Dorothy Harris – podemos pasar a lo que me llevó a escribir esta primera entrada: no es fácil ser yo.

Nadie es perfecto, yo no soy perfecto, tú no eres perfecto y jamás conocerás a alguien perfecto, y tan es así –tengo mis dudas respecto a esa frase, tal vez posteriormente escriba acerca de frases como esa. que uno de mis más grandes defectos es mi insistencia en tratar de resolver la vida de los demás cuan si fuera el efrit de aladino o ese alienígena superdotado proveniente del planeta kriptón. 

Algunos lo aprecian, otros simplemente preferirían que no lo haga, aunque no porque les moleste, sino porque al parecer, por mucho que lo intente, no logro "sacarlos del bache"

Y le llamo defecto porque me frustra el hecho de no ser capaz –que no Kpáz como los del pasito duranguense. –de hacer sentir mejor a alguien que está, como dicen los vecinos del norte “feeling blue”.

Pero en fin, no puedo evitar ser así, ni me interesa hacerlo, y escribo esto mientras escucho una rolita de Five for fighting muy acorde al momento 


Por último les comparto una anécdota que leí, la cual me ayudó a entender mi naturaleza
"Cuentan de un sabio que vio cómo un alacrán se estaba ahogando. Decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. El profundo dolor de la picada lo obligó a soltarlo y el animal cayó al agua, empezando de nuevo a ahogarse.
El buen hombre intentó sacarlo otra vez, y otra vez el animal lo picó.
Alguien que observaba la escena, se acercó al sabio y le dijo: “Perdone, pero usted si es terco. ¿No entiende que cada vez que trate de sacarlo del agua, el alacrán lo picará?”
Respondió el sabio: “La naturaleza del alacrán es picar y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.” Y entonces, tranquilamente, sirviéndose de una hoja, sacó al animalito del agua y le salvó la vida."


つづく







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